HéliceValdegeña

Un pueblo castellano, como tantos otros; un centenar de casas de labranza derramadas en la ladera raigal de la Sierra del Madero, en las estribaciones del Moncayo. Dominándolas -y dominando un horizonte que se pierde en el azul- un templo románico. Al pie, el terreno de cultivo del cereal; y la dehesa para el ganado, en donde nace un río que cuando nace, nada más nacer, ya es grande. Un enclave hermoso; un pueblo pintoresco, visitado por quienes recorren la provincia.
Valdegeña
Foto: Ivana d'Alessandro

Aquí nació Avelino Hernández. Aquí mantiene abierta con sus hermanos la vieja casa familiar (1752). Aquí regresa constantemente. Y aquí emplazó tres de sus libros iniciales para niños: Una vez había un pueblo, Silvestrito y El valle del infierno. Un hecho anecdótico éste del emplazamiento que, sin embargo, lejos de la voluntad del autor, estaba llamado a añadir un elemento sorprendente a la fisonomía y la belleza del pueblo.

He aquí los hechos:

bolita 14 de junio de 1986
Mil alumnos de las Unidades Escolares de los 50 pueblos coordinados por los Centros de Profesores de Cantalejo y Sepúlveda (Segovia) visitan Valdegeña en un encuentro que culmina el trabajo colectivo "La aventura de escribir un libro" basado en "Una vez había un pueblo" por el que obtuvieron el Primer Premio de Innovación Pedagógica.

Una lápida de cerámica aportada por ellos deja constancia de hecho, en homenaje, en la fachada de lo que fue Escuela Pública y hoy Centro Social.

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Lápida de cerámica
Foto: Teresa Ordinas


gente visitando el pueblo
Foto: Agustín Fernández
bolita 25 de octubre de 1989
Todas las Escuelas rurales de la comarca de la Tierra de Ágreda y el Campo de Gómara, con sus profesores y padres de alumnos escogen Valdegeña para un encuentro escolar basado en la reminiscencia de los hechos y costumbres recogidos en los libros "Una vez había un
pueblo" y "Silvestrito", ambos situados en esta localidad.
Junto a actividades extraescolares de muy diverso signo (juegos didácticos, teatro, concursos, etc.), cada uno de los centros escolares dona al pueblo una placa de cerámica explicativa de los lugares en los que transcurren las principales escenas de los libros citados.
Dichas placas llenan hoy las calles y edificios del pueblo en un mosaico disperso que lo embellece, al tiempo que suscita la curiosidad del visitante.

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Avelino con unos niños
Foto: Agustín Fernández
bolita Mayo 2000, 2001, 2002
Estas mismas actividades, de carácter pedagógico y lúdico, se han venido realizando, ya de manera habitual curso a curso, en las calles, edificios y territorio de Valdegeña, con diferentes Centros Escolares procedentes de la provincia o de provincias limítrofes.
El Centro de Profesores de Soria ha elaborado al efecto guías, documentos y materiales didácticos.
De tal manera que puede decirse que Valdegeña se ha convertido en un pueblo pedagógico prototipo para actividades extraescolares y encuentros didácticos creativos.
Simultáneamente crece el número de placas de cerámica artística que los centros escolares donan e instalan en las calles y fachadas del municipio, embelleciéndolo.

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bolita Junio 1999
El escultor Carles Colomo, con taller artístico en Sant Llorenç de Villardell (Masía al pie del Montseny perteneciente al municipio de Sant Celoni, Barcelona), realiza e instala en Valdegeña las siguientes piezas originales:


bolita Estatua homenaje al niño de pueblo. Bronce.

Instalada en un espacio intermedio entre la vieja escuela y la plaza de juegos, expresando la duda del chaval entre ambos atractivos.
Sin que se sepa cómo, se ha corrido la voz entre la población escolar visitante de que, acariciando la cabeza de Silvestrito, se aprueban las matemáticas, lo que está conllevando un notable desgaste de ésta a fuerza de caricias de los colegiales.
El niño del Pueblo
Foto: César Sanz

Detalle del Retablo
Foto: Ivana d'Alessandro

bolita Retablo "Silvestrito".
Bajorrelieve en cerámica en gres de Breda, de 1,5 por 3 metros.


Un elaborado trabajo casi de orfebrería que muestra las escenas más notables de este libro de Avelino. Instalado en el frontón de la vieja escuela mixta.
Retablo Silvestrito
Foto: Ivana d'Alessandro

bolita
Mural "Valdegeña también es mi pueblo".

En la fachada inaugural de la entrada del pueblo, adecuada al efecto, sobre la silueta pintada del pueblo llenando por completo su extensión, puede leerse esa frase que Jon Loitegui, el protagonista de El Valle del Infierno, exclama cuando debe de abandonar Valdegeña al final del libro. Cada una de las letras, en cerámica cocida, ha sido donada por la escuela pública de algún pueblo -y así consta inscrito en la misma.
Bajo la frase dominante, el mural se prolonga con un friso de breves teselas cerámicas firmadas y costeadas por cuantas personas, sin ser de Valdegeña, suscriben la frase de Jon Loitegui. Hasta el presente más de quinientas personas han consignado su adhesión aportando una tesela de barro cocido con su nombre y lugar de procedencia.

Mural Valdegeña También es mi Pueblo
Foto: César Sanz

Finalmente, sumándose a estas iniciativas, diversas Editoriales -Espasa Calpe, Edelvives, Anaya...- han aportado su testimonio en forma de cerámica conmemorativa de aquellas publicaciones que, editadas por ellas, están siendo utilizadas en las actividades descritas.

Es la sencilla historia de cómo un libro puede contribuir a reforzar el carácter del pasado de un pueblo y enriquecer el presente con una aportación cultural que dinamiza y alegra su vida cotidiana.